miércoles, 11 de marzo de 2009

El Tiempo pone a cada uno en su sitio

Multitud de dichos y refranes recorren la geografía de las lenguas, todos sabios, todos probados por generaciones, todos populares. No es intención de este artículo, el nombrarlos ni tan siquiera estudiarlos, pero sí el analizar detenidamente lo que entraña el dicho de “el tiempo pone a cada uno en su sitio “.

En el año de 1976, comenzó lo que se conoce como la “transición española “, con el “ejemplarizante” acto dirigido por Manuel Fraga y conocido como “la matanza de Vitoria”. Estos 5 obreros muertos, fueron el mensaje que mandaba el poder Post-Franquista a todos sus ciudadanos y enemigos para indicar claramente, que el camino hacia otro nuevo sistema político lo iban a marcar ellos. Que no aceptarían desviaciones ni aventuras no controladas por el poder, que cualquier posibilidad de cambio estaría tutelada siempre, `por el capital, la iglesia y el estado heredero de Franco, la Monarquía española.

La idea era cambiar, pero para no cambiar nada. Un maquillaje que limpiara las impurezas de la historia del Franquismo y así poder entrar en el mundo económico y financiero europeo vetado a España hasta esos momentos. La formula estaba claramente diseñada y fue denominada “democracia”.

A partir de ahí comienza la campaña de absorción e introducción de nuevas ideas para con el “pueblo Español “. Las herramientas que utilizó el Nuevo Régimen para conseguir el sometimiento de todos los pueblos de España y la división de la clase trabajadora se denominaron Partidos Políticos.

Al principio, aparecieron miles de siglas y partidos, de todos los colores. El nuevo régimen, ya no tendría que monopolizar la educación sobre las beneficencias del sistema, las voces de los representantes políticos conseguirían convencer y dividir, de una manera rápida y eficaz.

Utilizando la financiación de los partidos como garantía de su control, el nuevo régimen se dispone posteriormente, al aniquilamiento del crisol de ideas que trajo el fin de la dictadura, dirigiendo el país hacia el bipartidismo. De esta manera consiguen imponer dos ideas principales y únicas, por las que el ciudadano debe tomar partido. El plan funciona y se implanta en todo el estado Español, excepto en los “territorios históricos donde con la clara intención de dividir, proliferan al contrario que en resto del Estado de España, multitud de partidos políticos.

Para conseguir la sumisión y aceptación de las nuevas reglas de juego, que se heredan de Franco, en el caso de Euskal Herriak que es lo que nos interesa, el nuevo régimen, contó con la inestimable ayuda de los partidos vascos colaboracionistas.

En los años 58-60, los mal llamados representantes del Gobierno Vasco en el exilio, entregaron y vendieron la condición de Gobierno de Euskadi a los españoles. Entrados en la transición, la manipulación de las palabras, denomina a un gobierno artificial y reducido, a la categoría de Gobierno Autonómico. La respuesta de los colaboracionistas fue el ir “poco a poco hacia la independencia” El pacto resultó ser, un gobierno vasco a cambio de los negocios que vendrían detrás. Muchos ya nos dimos cuenta que aquella aceptación del nuevo régimen español, supondría la salida a un callejón que nunca tuvo salida.

La clave era dividir el territorio Nabarro, dividir a la sociedad de Euskal Herria, quitarle fuerza, unidad, reivindicaciones y ansias independentistas y las herramientas para conseguirlo fueron los partidos españoles junto con los colaboracionistas vascos.

En los discursos de los partidos vascos, nunca hubo una intención real de conseguir la independencia. El poder aunque raquítico, les era suficiente para controlar las inversiones y movimientos económicos que conllevaba el pacto con la corona española.

Mientras tanto, conseguir que el tiempo pasara y que los años poco a poco, fueran diluyendo la conciencia de pueblo, identidad y soberanía En la cultura e ideología de los partidos colaboracionistas es donde si que se ha producido esa transformación hacia la asimilación de lo español y donde el pueblo que ellos han olvidado hace tiempo, les está haciendo pagar su descafeinado y traidor mensaje con el número de votos que en cada elección van perdiendo.

El tiempo pone a cada uno en su lugar, y 2009 ha colocado a los partidos colaboracionistas vascos de los gobiernos españoles, delante de la verdad.

Basta ya de mentiras, de democracias no democráticas, de gobiernos que no gobiernan,

De escaparates que no enseñan nada, de elecciones que no eligen a nada ni a nadie.

Bastas ya de cambios que se hacen para perdurar, de partidos minoritarios que gobiernan a las mayorías.

Las cartas sobre la mesa y el PNV a la oposición, el sitio real que se merece. Ahora ya estas con nosotros de nuevo, viendo como nos gobiernan los españoles, como siempre lo hicieron desde que invadieron nuestro estado de Nabarra.

Bienvenidos colaboracionistas vascos a las barricadas.



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