jueves, 9 de julio de 2009

Cruz del Castillo de Toro montaña alavesa.

























546 años despues, la bandera del Estado de Navarra vuelve a ondear en la Cruz del Castillo de Toro en la montaña alavesa.

Desde lo alto de esta encrestada cúspide, los alaveses navarros defendieron durante siglos esta fortaleza y la independencia que ello representaba. La fatidica fecha de 1436 supuso el final de la existencia de este castillo y su progresivo deterioro. Pocos alaveses conocen que en lo alto de esa cruz se cimento la historia que

muchos han querido que olvidemos. La montaña alavesa fué independiente hasta el año 1436 año de la invasión de de Castilla. No es difícil imaginar, lo acontecido en este lugar en aquella fecha donde se produjo si lugar a dudas, una desigual y feroz batalla entre la guarnición que defendía el castillo y las tropas castellanas superiores en numero y en material militar.

Esas rocas se tiñeron de sangre roja, muerte y destrucción.

Con la perdida de este castillo, de nuevo Castilla nos arrevataba otra porción de terrerno navarro.

Pero hoy de nuevo, en recuerdo de los defensores olvidados que murierón por defender el Castillo de Toro, vuelve a ondear la bandera del estado que decidieron defender.Navarra.

De las ruinas de la fortaleza de Toro, vuelve a resurgir la historia que nos obligaron a olvidar, vuelven a sonar los vientos entre las torres de nuestra libertad.



Castillo de Toro ( Montaña alavesa )

Castillos que defendieron el Reino

Iñaki Sagredo (editorial Pamiela)

A unos diez Km. del castillo de Ferreira se encontraba el antiguo castillo de Toro, que defendía el puerto del mismo nombre. Su situación era realmente estratégica al controlar el paso que atravesaba la sierra de Toloño. Estaba situado en el alto llamado Cruz del Castillo donde se encuentra una espectacular cruz de hierro que se divisa desde la leganía. sendero que en su par

Para llegar hay que acercarse a Lagrán y desde su plaza seguir por el camino del cementerio hasta la sierra. Ascendemos por un camino señalado hasta el collado del puerto de Toro y desde allí subimos a la Cruz del Castillo por un sendero en dirección oeste. Recorremos 7,5 Km. en unas 2 horas y media.

Al castillo se accede por un estrecho sendero que en su parte final tiene algunos peldaños labrados a modo de escalera. En la pequeña cúspide de 19 metros de largo por unos tres de ancho, apenas quedan vestigios de la antigua fortificación, salvo un habitáculo excavado en la roca de, 4 metros por 2 metros y una profundidad de 3 metros, posiblemente fuese el aljibe.

También quedan unas escaleras labradas en la roca, que ascienden a la parte alta de la peña desde este habitáculo o aljibe. Consisten en unos orificios rectangulares excavados en la peña, donde se introducían los pies para ascender los 5 metros de desnivel que separaban de la parte alta de la peña donde se encuentra la cruz.

No se observan restos de muros, salvo los cimientos de una pequeña hilera de unos 2 metros de largo en la parte alta de la peña haciendo una divisoria entre la peña y el aljibe.

Desdecía impresionante altura se divisa la Sonsierra navarra, la vega del Ebro, las tierras ocupadas por Castilla y las fortificaciones de Marañon y Ferrera.

Según los vestigios encontrados y el tamaño de la cima, el castillo era muy pequeño, por lo que quizás debamos pensar que se utilizó la base de la peña para construir casas y otras dependencias del castillo. En la parte estudiada se encontraría la torre, el aljibe y el muro propiamente dicho. Abajo estarían las casas protegidas por un primer muro defensivo.

El acceso al castillo parecía estar tras un angosto sendero que en algunos tramos contaba con peldaños labrados a modo de escalera.

En definitiva un castillo roquero con condiciones de vida durísimas y una guarnición de 10 hombres.













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