domingo, 20 de septiembre de 2009

El Aranismo ha muerto

Afortunadamente, cada vez son más las voces que comienzan

a exigir un cambio radical en la forma de entender la política

respecto al contencioso vasco.

La actual situación de callejón sin salida en la que nos han colocado las fuerzas españolas y francesas, merece por parte de este pueblo, una respuesta contundente pero inteligente.

Atrás quedan 31 años en los cuales, todas las ideologías que aceptaron entrar en el juego trampa que les tendió la constitución española, han demostrado su reiterado fracaso y su falta de lealtad hacia sus propios principios.

Han entrado en el juego del dinero español por cada voto vasco y se han olvidado intencionadamente de sus propias raíces, de su razón de ser.

Ser independentista y del Partido Nacionalista Vasco hoy en día, resulta bastante difícil, puesto que la carga ideológica que conlleva su historia, no se corresponde para nada, con los hechos y las actitudes que diariamente demuestran sus representantes.

Por lo tanto, así como se vociferaba que el Estatuto de Gernika había muerto, habrá que declarar, que el Aranismo Sabiniano, también ha muerto.

Las caídas espeluznantes en votos, incluso en Vizcaya, así lo van demostrando, día a día, apurka apurka.

Con la caía del Aranismo, se acaba con el mito de la invención” y creación de un estado vasco. Se termina con el error histórico mantenido durante 100 años, que oculto en el ostracismo la verdadera razón de ¿Por qué? “los vascos no somos ni españoles ni franceses” ( porque èramos navarros ). Que no supo buscar las razones de donde proviene el sentimiento de independencia ( de haber sido antes independientes ). Que no supo canalizar nuestra historia ( nuestros derechos como estado invadido ), para darle el valor necesario que nos condujera hacia la independencia.

Gracias a sus nietos, estos 31 años abanderando un supuesto nacionalismo vasco, han sido una farsa, una ilusión que ha buscado y a veces conseguido, adormecernos en un supuesto estatus de poder, que como contraprestación a nuestra colaboración con España, nos ha proporcionado un engañoso estado de bienestar. Tras esta gestión, la máxima de enamorar a España, ha quedado como manera de hacer y ser.

El problema evidentemente, recae como siempre en el pueblo y en este caso, en sus militantes. ¿Como defenderá hoy en día un votante del PNV su voto en la calle? ¿Que razones le queda a un militante del PNV para seguir creyendo en un estado vasco? ¿Cuanto independentismo aranista real queda dentro de Sabin Etxea?

Evidentemente son preguntas que personalmente no me preocupan, pero si que me afectan, puesto que el cambio de rumbo que algunos hemos tomado, el luchar por la Reinstauración del Estado de Nabarra, necesita de todos los independentistas vascos para que este objetivo se pueda cumplir y es evidente, que la posición ideológica en la que se mueven hoy en día los militantes del partido nacionalista vasco-español, debe cambiar radicalmente, si pretenden conseguir ese supuesto “estado vasco”.

El aranismo ha muerto, no porque sus objetivos fueran erróneos o imposibles, sino porque sus actuales dirigentes, han utilizado estos nobles idearios para beneficio propio, olvidando el objetivo del partido y despreciando las ilusiones de sus militantes, en creer en la consecución de un estado vasco.

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