martes, 23 de marzo de 2010

Instituciones de Nabarra.


Vamos a ahondar, con cierto mensaje irónico, en las instituciones del Estado de Nabarra. La comunidad Foral al ser una institución impuesta por el Estado español, recordemos que la Ley del Amejoramiento de Navarra, nunca fue votada por el pueblo navarro al que dicen representar, no entra para nada en este rango de Estado pues es una mera institución provincial.


Cuando hablamos de instituciones Nabarras, estamos hablando de la Casa Real de Nabarra y de la Comisión Soberanista de Nabarra.

Hemos repetido que de momento son las únicas instituciones que tenemos, y se demuestra, porque todas las instituciones que actualmente dirigen nuestras vidas, son instituciones impuestas por estados extranjeros.


Muchos defendieron y defienden, que los vascos y navarros, maldita división, “nos autodeterminamos cada vez que votamos”. Esto se lo podrán creer los conejos y las hadas, los que tienen una mínima cultura política, saben que como siempre, es más de lo mismo, lemas y profanas siempre con trampa.


Para ilustrar la sinrazón de la participación de los navarros en las instituciones españolas, vallamos al ejemplo de la “democracia orgánica “de Franco. Según sus medios de comunicación, eran elecciones libres, todos sabíamos que era mentira, pero la gente votaba. Los que se abstenían, argumentaban que participar en aquellas elecciones-farsa, era legitimar al régimen a la dictadura, pues lo mismo ocurre, cuando introducimos hoy en día nuestra papeleta, en las urnas que nos colocan los españoles y franceses, cada vez que “nos autodeterminamos”.


Ellos hacen las leyes electorales y los partidos nabarros y el pueblo nabarro, colaboramos, nos guste o no, participando en su juego.


El engaño mayúsculo viene, cuando nosotros mismos, nos justificamos al participar en las elecciones, creyendo que al conseguir las mayorías democráticas que se pueden dar en un tablero diseñado por el invasor, su territorialidad impuesta, podremos conseguir dar un vuelco que nos posibilite acceder a la independencia.

Ninguna mayoría por muy absoluta que se pueda dar en alguno de los parlamentos vascos-navarros, podrá jamás llevarnos hacia la soberanía, puesto que dichos parlamentos no son de la nación vasca y las leyes que amparan dichas instituciones extranjeras, jamás podrán legitimar un movimiento secesionista, por muchos votos que sea capaz de aglutinar, puesto que para eso fueron creadas la leyes españolas, para evitar que su España se dividiera.


Un independentista, jamás debiera participar en las elecciones que diseñan y dirigen los ocupantes, esto debería ser el ABC del independentismo. Mientras sigamos votando, seguiremos legitimando.

Por lo tanto los que no reconocemos el sistema político actual, ni sus parlamentos, ni sus diputaciones, ni sus ayuntamientos, ni sus ordenamientos impuestos desde Madrid, afortunadamente, podemos presumir de tener ya dos instituciones propias y soberanas.


Los monárquicos navarros ya se han puesto manos a la obra, efectuando la denuncia contra España y Francia, para que les devuelvan sus territorios, algunos ciudadanos han hecho lo propio, creando la segunda institución, la Comisión Soberanista de Nabarra, denunciando igualmente al Reino de España y la República Francesa ante el Comite de descolonización de la ONU.

Ambos, ya están ejerciendo su papel como instituciones de Nabarra, puesto que están sumergidos en el trabajo diplomático que supone, una demanda de estas características.

Mientras los que se denominan representantes del pueblo vasco, siguen trabajando y malgastando su esfuerzo en gestionar y colaborar, en las instituciones o delegaciones, españolas ubicadas en Nabarra.


Para llegar a nuestro objetivo, nos falta:


1º que el pueblo tome conciencia, de que no tenemos que inventar un estado vasco, cuando ya el derecho internacional reconoce que tenemos el Reino de Navarra ( ya lo convertiremos en República )


que los Republicanos navarros, previa renuncia a participar en las instituciones extranjeras, comiencen a movilizarse para convocar a Cortes, a todos los ciudadanos de Nabarra , para coger el testigo, que por el derecho pirenaico, obliga a la monarquía, a devolver el poder al pueblo.


Hasta que este momento llegue y aparezca una clase política estatalista Nabarra,

Nosotros seguiremos dando el rango de Estado, a estas dos instituciones, soberanas de nuestra nación Nabarra.

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