viernes, 11 de junio de 2010

Cataluña avanza hacia un referéndum independentista,


y los españoles van y se lo creen.


Esta semana ha aparecido en la mágica pantalla de las señales digitales, la noticia de que Cataluña, avanza hacia un referéndum independentista.


He extraído de la prensa la noticia que dice así:

El camino será tortuoso y acabará previsiblemente en agua de borrajas. La Mesa del Parlamento catalán aceptó ayer a trámite una Iniciativa Popular (IP) que reclama la celebración de una consulta independentista, auspiciada por la Ley de Consultas, aprobada en Cataluña en marzo. Los diputados de CiU, Ezquerra e Iniciativa votaron a favor; PSC y PP votaron en contra.

Un informe de la Cámara asegura que la votación es constitucional

Pese a seguir adelante en su tramitación, al referéndum le queda un largo camino para hacerse realidad. La Ley de Consultas fija que para realizarse este tipo de votaciones, los peticionarios deberán presentar en un plazo de seis meses la firma del 3% de la población, unas 220.000 personas. Las rúbricas serán revisadas por la Junta Electoral Central. Una vez superado este escollo, el pleno del Parlamento deberá decidir si da luz verde o no a la consulta definitiva. De aprobarse, Cataluña tendrá que pedir permiso al Estado para celebrar la votación. El proceso de recogida de apoyos coincidirá con la campaña electoral de los comicios catalanes de noviembre, y la votación definitiva se retrasaría hasta la próxima legislatura. Así lo aclararon los impulsores de la votación, encabezados por el diputado de ERC Uriel Bertran.

Para muchos independentistas, tanto vascos como catalanes, esta noticia puede parecer a priori excelente, muchos lo estarán celebrando por que piensan, que representa por fin un paso hacia el reconocimiento del derecho de autodeterminación o el derecho a decidir.

Como todo titular y visto como se las gastan los políticos, yo voy a optar por la desconfianza como táctica para descubrir el engaño.

Mientras el pueblo catalán observa las maniobras maquilladas de sus políticos, en las cloacas del estado, se parten el eje al observar, mucho antes de que ocurra, como de nuevo los que se llaman independentistas catalanes, acaban de inventar otra zanahoria para marear al pueblo y mientras ellos asegurarse otros cuatro años de poltronas.

Ibarretxe ya nos mareo durante cuatro años con otra zanahoria llamada Estatuto de libre adhesión, se lo cepillaron en Madrid y volvió con los orejones agachados y sin rechistar. Pobres de aquellos votantes del PNV que le creyeron.

Y tristemente en Cataluña va a pasar igual, otra oportunidad tirada a la basura que desenmascara a los políticos situándolos en el sitio justo, que no es otro, que el de la colaboración con el Estado que dicen combatir.

Los obreros burgueses metidos en política, han resultado tan peligrosos como los militares metidos en política, que hacen de la traición al pueblo, la táctica más utilizada para salir de la mediocridad y poder acariciar el poder.

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