martes, 27 de julio de 2010

República Humanista de Nabarra

Los empecinados en recuperar la Soberanía, que como pueblo tuvimos cuando fuimos nación con el Reino de Nabarra, además de recuperar nuestra libertad, buscamos el objetivo de recuperar también nuestra identidad como seres humanos.

Las leyes que perdimos cuando fuimos conquistados por Castellanos y Franceses, fueron el resultado de miles de años de convivencia. Nuestra personalidad política iba unida inexcusablemente a nuestras personalidad humana. Eran el mejor reflejo de nuestra manera de ser, convertida en leyes.

Un escritor europeo que pasó por Navarra por el año 1000 aproximadamente, escribió que además de la belleza de la tierra Navarra, lo que más le sorprendía era ver como cortesanos y criados, comían juntos en la misma mesa.
Nuestros detractores no tacharan de fantasiosos porque su referencia de Corte es la absolutista Castellana, pero nosotros atacaremos enseñándoles que la Monarquía Nabarra siempre fue Democrática.

Esta situación de Cortesano y criado comiendo juntos se puede comprobar hoy en día en cualquiera de las sociedades gastronomitas que salpican nuestra geografía. Esto se puede nombrar como el Igualitarismo Nabarro, donde nadie se siente superior o inferior al otro.
El ejemplo contrario lo podemos ver, en la Feria de Sevilla, donde los Ricos comen en sus vigiladas y suntuosas casetas y los pobres siempre en las casetas de Sol.

El otro día un conocido Ingeniero Jubilado trato de tu a tu a un Embajador de un estado Latinoamericano mientras le explicaba la situación política de Nabarra y se volvió a demostrar lo respetuoso que puede llegar a ser el igualitarismo. El ejemplo contrario lo podemos encontrar también en Andalucía, donde el prenombre DON se utiliza casi con veneración a la hora de nombrar al Jefe de la Empresa o al Concejal de turno o al Cura o al médico del pueblo

Cuando recuperemos nuestro estado y nuestras leyes, volveremos a tener reflejada en nuestra Constitución la personalidad navarra. La igualdad no se vende, se practica día a día. La sumisión, hecho tan arraigado en Andalucía tras la conquista también Castellana, no tendrá cabida en nuestro estado, puesto que aun reconociendo los valores individuales de cada persona, nuestra constitución se encargará de obligar al pueblo al igualitarismo.
Nuestras renovadas leyes nos obligaran a práctica la decencia como manera civil de comportamiento. Es nuevamente poner por escrito la práctica milenaria de cumplir la palabra dada, que se conoce como “Palabra de Vasco”.

Cuando la palabra se cumplan y las miradas vayan de igual a igual, entonces se pueden sentar las bases perfectas para rescribir nuestra Constitución, basada en el Derecho Pirenaico Navarro.

La igualdad y la justicia navarras son el mejor antídoto, para deshacernos de la cultura española del enchufismo, la delación, la traición, la corrupción, el despotismo y la incultura.
En un país cuyas leyes estén basadas en la igualdad, jamás tendrá cabida la violencia y la delincuencia.

Al desaparecer la desigualdad que viene emparejada con a la ocupación española y francesa, todas la reivindicaciones comunales y sociales adquieren su fuerza como lazo ancestral de entendimiento. Rápidamente todas las piezas de la justicia social encajaran, la vivienda, la sanidad, la educación, la justicia, la cultura, la ley electoral, las instituciones, el gobierno, la Constitución etc. etc.

Un estado igualitario y humanista, es la formula perfecta para abordar el futuro de la Nabarra independiente y para convencer a los más incrédulos, sean vascos o españoles residentes en Nabarra, de la necesidad que tenemos como pueblo, de llegar a alcanzar el objetivo de Reinstaurar y Reconquistar el Estado Baskón de Nabarra, para el beneficio de nuestro pueblo y por solidaridad, de toda la humanidad.

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