jueves, 7 de octubre de 2010

Las Cortes de Nabarra

Edificio de las últimas Cortes de Navarra en Pau


 Para encontrar la inspiración necesaria en la creación de un artículo, simplemente hace falta un televisor que emita en castellano y un mando a distancia, que vaya recorriendo las cadenas españolas y vasco-españolas que a la postre, emiten lo mismo.

Las razones por las cuales debemos cuanto antes, abandonar el barco de la Monarquía- Republicana española, se multiplican cada vez que escucho hablar a sus políticos, sus contertulios o dirigentes.

La palabra  para calificar lo que escuchamos a diario es, impresionante, no encuentro otro adjetivo.
Ayer escuche en las ondas españolas, la palabra Monarquía Federalista. La representante de UPyD ( centralista como ideología de partido ) confesó sentirse también Federalista y un periodista famoso gallego, afirmo él también optar por la vía federal, pero olvidándonos de los argumentos soberanistas.  Al lado de estos el verdadero federalista, “un independentista federalista catalán, que lo disimula todos los días trabajando por la independencia de  Cataluña, en el parlamento español.

Escuchar estas burradas en cadenas españolas, lleva muchos años siendo normal, muchos solo reímos, pero no quedan fuera de semejantes barbaridades dialécticas, las que se pueden escuchar en la televisión vasco española.

El debate sobre las prohibiciones de las manifestaciones, refiriéndonos a la última realizada en Bilbao, a los que ya hemos podido desempolvarnos de tanto colonialismo, nos vuelven a producir además de la risa, preocupación

Es impresionante y volvemos al adjetivo, ver como los colonizadores españoles, nos tienen tan claramente mareados y  nos han llevado a estar tan faltos de ideas y respuesta.
Verdaderamente nos han pillado el punto.
Ellos desprestigiando la movilización de miles de personas y reduciéndolas a la nada y  otros intentándonos  convencer, de  la repercusión histórica que la misma tendrá para el devenir de este pueblo.

Lo mejor de aquella manifestación fue ver las banderas de Nabarra como única seña, por lo demás, otro desgaste inútil que no nos aportará nada nuevo.
Sé que  a los que allí acudieron, les puede parecer esto una puñalada trapera, pero lo intentaré explicar como algo constructivo y vaya mi respeto por delante.

Nos suspenden las manifestaciones y otras nos las permiten cuando a ellos se les antoja, porque “esta Tierra es suya”, hasta que el pueblo Nabarro no cree, una clase política de las de verdad, que haga historia y le plante cara a la dictadura democrática e imperialista franco-española.

Como los centralistas se maquillan de federalistas, los colaboracionistas se maquillan de nacionalistas. Es el juego maravilloso que da el castellano. Aparentar lo que no se es. Típico español.

Los tópicos, palabras y frases, se han llenado de vació y ya ningún estatalista navarro, se fía de ninguno de  los que se autoproclaman nuestros defensores, puesto que solo vemos que los políticos que dicen representarnos, defienden y trabajan a diario, por  la sacrosanta unidad de la patria española.

Pretender a estas alturas del partido, pactar con España, participar en las instituciones españolas (Gobierno Vasco. Parlamento de Navarra), entablar una fase de negociación, pedir que se nos reconozca como pueblo, buscar un nuevo marco político, pedir que  legalicen los partidos y luego integrar en los discurso de campaña la palabra independencia, es simplemente incongruente, contraproducente e inviable. El pacto nunca nos llevará a la soberanía.

 Todos los estudiosos de los procesos de emancipación o liberación de los pueblos,  podrán demostrar, que por esta vía que llevamos recorriendo durante estos últimos 200 años o por las nuevas estrategias que se están presentando, ningún estado ha conseguido la independencia.

Si todo el esfuerzo, la energía y el pensamiento de los miles de funcionarios que trabajan en las instituciones “vascas “, de los miles de militantes de los partidos nacionalistas  y abertzales, de los cientos de oficinistas de partido, de  las  miles de asociaciones de Euskal Herria etc. se dirigirían en la creación del Gobierno Provisional de Nabarra, en la creación del Ministerio de cultura, Ministerio de asuntos exteriores etc., el camino hacia la independencia sería imparable.

Desgastar  de nuevo  la energía  de miles de militantes, en volver a empapelar Euskal Herria o llenar las calles de miles de personas, para al final trabajar,  luchar y buscar solo el conseguir unos 25 escaños más o menos, en los Parlamentos españoles de Gasteiz o Pamplona, es sinónimo de todo lo contrario a la independencia que decimos defender.

La independencia es una confrontación política, que hasta que no tengamos un Gobierno que negocie, el abandono de todas las instituciones y territorios de Nabarra por parte de los gobiernos de Francia y España, jamás podremos conseguir.

Y hasta que  el pueblo navarro no recupere y active su Gobierno y las Cortes de Nabarra, jamás podrá iniciarse un verdadero proceso de normalización democrática  y jamás podremos encontrar la PAZ.






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