martes, 22 de febrero de 2011

La dictadura democrática española.


El yugo más importante que sufre este pueblo y que con su nombre disfraza de libertad lo que en realidad es dominación, es sin duda la Democracia Parlamentaria Española
Un arma de sometimiento, que anula las mentes y las imposibilita para  distinguir entre lo que nos conviene o nos perjudica como pueblo.

Este sistema de gobierno que controla todas las instituciones que en la actualidad ejercen en Nabarra, es ante todo y como todos los regímenes de los últimos siglos un sistema extranjero.

En el sistema de gobierno milenario de los baskones, la participación, el comunal, el vecino, ha sido el eje de la jurisprudencia propia, la nuestra la de nuestros antepasados.
De ahí, que Nabarra entera este llena de asociaciones, plataformas, sociedades, organizaciones, cooperativas, es el asociacionismo en estado puro y heredado de generación en generación. Valores que hasta los llegados de fuera han hecho como suyos. Eso son las bases del derecho Pirenaico nabarro.

Por el contrario, nos encontramos con un sistema vertical, donde el pueblo se coloca en el fondo sin capacidad operativa de decidir absolutamente nada, excepto cada cuatro años, donde se les presenta con presunta libertad, las opciones que el dinero puede posibilitar. A partir de ahí, huelgas, manifestaciones por las legalizaciones, referéndum en defensa de los parques, plataformas contra el tren capitalista de alta velocidad, recogida de firmas contra la ley antitabaco,  mucho esfuerzo y mucha voluntad, para conseguir un doble resultado, NADA de NADA.

Por eso, la Monarquía Parlamentaria Española y la República Francesa y sus sistemas de gobierno,  son ajenos y antinaturales a nuestro ser como pueblo, y están hechos contra nosotros,  porque nos colocan en el último escalafón, cuando en nuestro derecho Pirenaico, estaríamos arriba.

Pretender cambiar las mentalidades, los actos, las instituciones o los regímenes de nuestros estados ocupantes, es a la vez de ingenuo, el síntoma de haber caído en el engaño y la manera de derrochar y desperdiciar energías, que solo favorecen a estas falsas democracias parlamentarias.  Que sean ellos los que cambien su democracia.

Los estatalistas nabarros vamos a lo nuestro, intentar crear o mejor dicho recuperar, el pensamiento político propio y nacional, de Nación, como lo fue Nabarra y expulsar a los ejecutores de los planes aniquilacionistas, que llevan instalados demasiados siglos en nuestro territorio.

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