miércoles, 27 de abril de 2011

La Bureba de Nabarra, tambien es Euskalherria

Antigua región del reino de Navarra, después merindad de Castilla la Vieja, que comprendía entre otras las siguientes poblaciones: Briviesca, Arcefoncea, Arraya, Ayuelas, Berberana, Bozoo, Busto, Castíl de Peones, Encío, Grisaleña, Monasterio de Rodilla, Montañana (Miranda de Ebro), Moriana (Encío), Obarenes (Encío), Oña, Pancorbo, Portilla (Bozoo), Poza de la Sal, Revillagodos (Briviesca), Revillalcón (Salinillas de B.), Santa Gadea, Valdazo (Briviesca), Valpuesta (Berberana) y Villanueva de Soportilla (Bozoo). 
 Dividíase la merindad en las ocho cuadrillas de Caderechas, Cameno, Prádanos, Qintanilla, Rojas, San García, Santa María de Ribarredonda y Vid. Hoy lleva el nombre de Bureba el territorio que se encuentra al S. de los montes Obarenes, regado por el río Oca. La capital es Briviesca, pero antiguamente fue Pancorbo.
Orígenes: La comarca de Bureba pertenece a la cultura vasquitana, mal llamada franco-cantábrica. A pesar del mal estado de las investigaciones, se han descubierto los yacimientos de las cuevas de Barcina y Caballón (Oña) y el de Atapuerca, al S. todavía del extremo límite burebano. Realmente indican estos testimonios uno de los caminos de la expansión vasquitana hacia el interior, de cazadores que hacen acto de presencia en algunos lugares de Guadalajara, cercanías de Madrid y de Lisboa. Entran dentro del gran país paleolítico de cultura solutrense y magdaleniense. Estos orígenes trascienden a los tiempos históricos.
El vascuence burebano: La Bureba ocupa plenamente la cuenca del río Oca o Vesga, alusivo al nombre étnico vasco. Este desemboca en el Ebro y constituye uno más en la serie de ríos casi paralelos que descienden desde la cordillera Ibérica. En la cuenca alta del río Oca se han conservado de viva voz topónimos procedentes de la primitiva comunidad de habla euskaldun. Algunos de los topónimos permanecen en su vasquia intacta como Arraluzia, Arre-iturre, Lamia (Villafranca de Montes de Oca), pero otros aparecen desfigurados.
La toponimia vasca es ya escasa en la llanura, en contraste con la abundantísima del vecino valle del río Tirón o región de Belorado, e incluso cuenca del Arlanzón, ya sobre Burgos. En los nombres de sus pueblos campea todavía la señal vasca: Arraya, Arce, Arcefoncea, Mirabeche, Encío (recuerda a la sierra de Enzia), Oña, Obarenes, Briviesca, Valiazo (Valle de Azo), Oca, Zurita, Barcina, Quintana-bides, etcétera.
Invasión ibera: Vienen remontando el Ebro procedentes de Almería. Son de origen africano. Es un pueblo duro que se establece en las colinas y las fortifica a su modo. Para los enterramientos abren fosas en tierra, las cubren de piedras y luego, el sepulcro así formado, con túmulos. Usan cerámica sin decorar. Una oleada avanza por lo que ahora es la Rioja ocupando los campos de Miranda, la Bureba y la región de Villarcayo. Su mezcla con los naturales produjo una población vasquíbera que tardó en absorberse.
Invasiones celtas: Cuando se producen empujan a los iberos hacia el mar, dando origen al pueblo cántabro en la actual tierra santanderina y oriental asturiana. El idioma de los iberos era probablemente una lengua afín a la vasca aprendida durante su estancia en la región de Almería donde pervivía, según las apariencias, desde el paleolítico. Los celtas se establecieron dando lugar a nuevos mestizajes.
Tribu autrigona: Toda Bureba está comprendida en la tribu de los autrigones. Esta tribu se extendía desde el río Nervión, que desemboca en Basauri, hasta Castro Urdiales por la costa -no desde Ibaizabal al que ahora se le llama Nervión en Bilbao-. Bajo este nombre de autrigones vivía una tribu autóctona vasca que conservó su idioma hasta bien entrada la Edad Media. 

El nombre Autrigonia procedía del tiempo de la dominación céltica. Se citan como ciudades autrigonas Virovesca (Briviesca), (Plinio, III, 27), Ouzama Barca (Osma) (Ptol., II, 6, 52), Tritiun (Monasterio de Rodilla (Plinio, III, 27), Deobriga (Puentelarrá) (Itin.), Salionca (Poza de la Sal) (Ptol., 11, 6, 52), etc. Se incluye también a Fabliobriga (Bilbao). Un pueblecito, Trifinium (Treviño) sería el límite de autrigones, caristos y vascones, no de cántabros, vacceos y tormódigos como asegura erróneamente Pérez de Urbel después de reproducir él mismo un mapa en contradicción con ese aserto. 
 
Bureba romana: Durante la cruel dominación romana se convirtió esta tierra en un nudo de comunicaciones. Las calzadas romanas confluían en su territorio. La vía Burdigala-Astúrica pasaba por Deobriga (Puentelarra), Antecobia (Pancorbo), Vindeleia (Santa María de Rivarredonda), Birovesca (Briviesca) y Tritium (Monasterio de Rodilla). En Deobriga se le unía la que bajaba desde Flaviobriga (Bilbao) y en Virovesca la que llegaba por territorio berón desde Caesaraugusta (Zaragoza). Perteneció la Bureba al convento jurídico de Clunia. 
 
Cristianismo: Llegó probablemente vía Ebro. Uno de los sarcófagos del s. III o IV, el procedente de Quintana-bureba, contiene relieves que hacen alusión a la pasión de las Santas Perpetua y Felicidad, muertas en Cartago en 203. El conjunto de sarcófagos procedentes de la Bureba induce a suponer la existencia de un taller en la comarca.
Dominación goda: A la caída del Imperio Rorrano godos y francos se reparten estas tierras. De estos forcejeos data la fundación del Ducado de Cantabria en el territorio riojano y el Ducado de Vasconia desde el Ebro al Garona. Venancio Fortunato en su poema dedicado al Emperador justino da a los cántabros como vecinos de los vascones.
El dominio del rey suevo Miró, establecido en Galicia, confinaba con los autrigones y por tanto con los burebanos: ... habentes ad oriente Austrogoniam... a septemtrione Oceanus ... . Este rey atacó ya en 572 a los ruccones de las montañas que se defendieron bravamente. El año 578 continuaba la lucha. Los burebanos eran, a no dudarlo, la frontera vasca más occidental, escenario de lucha de suevos, godos y hasta de francos.
Leovigildo prepara un potente ejército para expulsar a los invasores -dice- que habían irrumpido por estas tierras. La represión fue cruelísirra. Ocupó toda la margen derecha del alto Ebro hasta llegar y ocupar también Amaya. En 585 sucumbía el reino suevo quedando los godos dueños definitivos del occidente peninsular. Al concilio del año 589 celebrado en Toledo asistía ya el obispo Auterio, de Oca, diócesis autrigona.
Durante el intervalo 602-612 estas tierras son reconquistadas por un ejército franco-vascón, quedando el Ducado de Cantabria gobernado por el duque Franción. El rey godo Sisebuto envió al general Rekhila para que ocupara la Cantabria y para que domara a los astures sublevados contra los dominadores godos. La represión goda fue sangrienta y exterminadora. El año 672 los vascos de Lupo Otxoa entran vigorosamente en la Cantabria, tratando de recuperar las tierras vasconas. El siguiente rey godo, Wamba, acude desde Cantabria con sus ejércitos penetrando en el interior de Vasconia. Sitiando el nuevo rey don Rodrigo a Pamplona, capital de los vascos, sorprendió a los godos la invasión de los arabes en 711. En Cantabria mandaba el duque godo Pedro.

Dominación musulmana: Los godos cayeron bajo la espada de los árabes. En esta nueva situación la Bureba se encuentra entre dos núcleos rebeldes: el asturiano y el vasco.
Amaya fue, desde el comienzo, un foco de resistencia. Alfonso 1 de Asturias (739-756) irrumpe en tierras autrígonas, entonces bajo poder musulmán, dirigiéndose primero hacia la frontera vizcaina (Sopuerta y Carranza), después hacia Vardulia. La dioc. de Oca desaparece con la invasión árabe y reaparece con la dominación asturiana. Entre 743 Y 745 efectúan los asturianos correrías de castigo por Abecia, Oca, Miranda, Rebendeca, Carbonera y Briones, Cenicero, Alesanco y Osma. Se ve, pues, que los incursores llegaban ya a tierras situadas más a oriente de Bureba y en plena Rioja. El rey Alfonso III (866-909) cuenta en su crónica que las tierras de Alava, Aiala y Orduña, Deyo, Berrueza y Pamplona las poseyeron siempre sus naturales. Paulatinamente los godos asturianos van dominando el lado derecho del Ebro, estableciendo contacto directo con los vascos independientes. La frontera vasco-asturiana es el límite con Alava. El establecimiento de los banu-kasi en la Rioja alteró un tanto el panorama según se hallaran o no en paz con Córdoba. 


Iglesia de San Millan 
Las aceifas contra alaveses de que hablan los cronistas árabes son frecuentemente contra la Bureba o la Rioja englobadas bajo ese nombre. El año 802 el obispado de Oca se traslada a Valpuesta. La fundación del Reino Vasco de Pamplona cambia radicalmente la situación.
Alava y al kile: La consolidación del poderío asturiano y vasco exigió la construcción de castillos y fortalezas. Los documentos comienzan a hablar de Alava y al kilé, o sea Alava y los castillos. ¿Qué castillos y de quién? ¿Por qué figura Alava en primer lugar, y después los castillos en forma de sustantivo común? Es mucho más tarde (año 800, primer doc.), cuando a esa zona, avanzadilla alavesa fortificada de castillos, se la denominará Castilla. Pues bien, en el verano de 865, bajaron los ejércitos musulmanes desde el alto Duero para acampar en lo que llaman Feh Berdhiz (Prádenas de Bureba), en la divisoria de aguas, donde había cuatro castillos que fueron destruidos. Después se derramaron de lugar en lugar sin que pasaran por morada que no destruyeran hasta llegar al territorio de todos ellos (de los castillos) y no quedó a Ruderiq, señor de al-kile, ni a..., señor de Toca, ni a Gundisab, señor de Burgia, ni a Gómez, señor de Mesánica, castillo alguno. Se ve, pues, a Ruderiq como señor de la zona compacta de castillos. Después alcanzaron Al-Mal-leha (Salinillas de Bureba) que era de las más hermosas obras de Ruderiq y la arruinaron, siguiendo adelante y proponiéndose salir a Feg Al-Cagüix (¿Pancorbo?). La colosal batalla fue delante del desfiladero. Forzado el paso, la batalla se extendió hasta llegar al Ebro y comarca de Al-Ahazon (¿Arganzón?). Después de la derrota cristiana los vencedores se retiraron no sin antes destruir las fortificaciones.
Ruderiq en los castillos y Eylon en Alava: La Bureba forma parte del condado de Castilla que se halla en buenas relaciones con Alava, regida por el conde Eylón, que no consintiendo el dominio asturiano vio invadido su condado por los asturianos y fue llevado, cargado de cadenas, a Oviedo. El 909 hubo golpe de estado en Castilla, haciéndose con el poder la familia Núñez y sus sucesores los Fernández.
Fernán González, Conde: Por el casamiento de Fernán González con doña Sancha, Condesa de Álava, viuda de Alvaro Harrameliz y antes de Ordoño II de Asturias, González se titula conde gerente de Alava. Dice una donación al monasterio de Arlanza ...et in Alava, et in Castilla Ferdinando Gundesalviz comitatu gerente..... Al morir Sancha, su mujer, pierde, naturalmente, el condado alavés. El 959 fue llevado preso a Pamplona y después liberado.

La Bureba, región del reino vasco: Con Sancho el Mayor vuelve la Bureba a ser región vasca, no solo de idioma, sino también políticamente. Del año 1000 al 1014 data la anexión de la Bureba al Reino vasco. El hijo de don Sancho, el rey don García, se titulaba reinar en Navarra, en Alava, en Guipúzcoa, en Vizcaya, en Bureba y en Rioja. Los límites del Reino eran ahora geográficos y lingüisticos. En 1038, con motivo de las bodas reales, el rey dota a la reina doña Estefanía con tierras situadas en todo el reino, con los señores y caballeros que las gobernaban, destacándose las de Herrera, Briviesca y sus pertenencias gobernadas por García Oriolez. La escritura de arras es de 1040.
Peregrinaciones a Santiago: El camino de peregrinos que pasaba por Bureba venía directamente de Bayona, cercanías de San Sebastián, Vitoria, Miranda, para adentrarse por Pancorbo, Grisaleña, Briviesca, Monasterio de Rodilla, Quintanapalla, Burgos, y de ahí directamente a León y Santiago. El primitivo camino iba por la costa para hallarse al abrigo de los musulmanes, pero a principios del s. XI Sancho el Mayor de Navarra lo llevó por Briviesca. Se aprovechaba la vía romana. Es posterior la utilización de otro camino por Santo Domingo de la Calzada, Belorado y Burgos. Gracias a las peregrinaciones Briviesca cobra importancia en el s. XIV, a costa de Pancorbo, antigua capital burebana, importancia que aumentó cuando a fines de ese siglo la villa pasó a depender de los señores de Velasco.

Hubo un hospital llamado de los Peregrinos o de Santa María la Mayor, stuado en extramuros y otros dos para enfermos y pobres de la villa. El camino antiguo iba por la orilla derecha del Oca pasando por Prádanos y Castill de Peones, Quintanabides, Monasterio de Rodilla, entrando de ahí en señorío de Burgos por Quintanapalla.
Batalla de Atapuerca (1054): Con la reestructuración política del viejo imperio pamplones en forma de reinos armónicamente equiparados y fundados sobre la naturaleza de las cosas y, en cierto modo, dentro de determinantes geográficas y conveniencias políticas, quedaban reguladas las posibles ambiciones y rivalidades. Pero Fernando de Castilla no lo entendió así. Aparece pronto un instrumento de sus secretos designios: Fortún Sánchez. Este señor, alegando agravios del rey navarro en su mujer (asunto privado), trama una conspiración que, fracasada, le obliga a huir a la corte castellana. De nada sirvieron las reclamaciones de extradición. El rey Fernando se fingió enfermo y don García, que fue a visitarle, fue apresado. Pero, sobornando a los guardias, escapó éste a su reino movilizando inmediatamente al ejército a pesar de las intervenciones del "Aitano" de Nájera, de San Eneko de Oña Y Santo Domingo de Silos, para disuadirle sobre la guerra. Los dos ejércitos se enfrentaron en las llanuras de Atapuerca en la frontera. Muerto el rey don García el de Nájera la derrota de los navarros, entre ellos los burebanos, fue total. La pérdida del 0. de Montes de Oca y una comarquita entre La Piedra y Ubierna fue el comienzo de lo que, con el tiempo, le afectaría también a Alava entera. En 1057 ya habían conquistado Oña donde reposaban los restos de Sancho el Mayor. Poco a poco, fruto del soborno, fueron pasándose al conquistador los señores de Trasmiera, Mena, Bureba occidental y otros.

Pérdida de la Bureba: 1058-1062.- Bajo el nuevo rey, Sancho IV Garcés (1054-1076), la lucha se desarrolla en condiciones desfavorables para Bureba que entre esos años pierde las fortalezas de Poza, Vesica, Término y hasta Lantarón, puesto que los mismos valles en que se alaba el obispado de Valpuesta pasan a depender de Castilla, regida por don Fernando. Tello Muñoz muere en 1060 con la amargura de esta derrota en la que pierde el Reino también su fortaleza.
En este año, casi en la muerte, cede a San Millán la decanía de San Pelayo, en Cellorigo. Los burebanos fugitivos se refugian hacia el interior del reino vasco, pues en 1060, su reina, doña Estefania, con fecha 14 de mayo, da amparo y protección a un grupo de ellos. Defendían la frontera con Castilla Aznar García, en Arreba; Fortunio Sánchez, en Buradón, y García Jiménez, en Oca, anteriormente defendida por el alcaide García Aznar, con probabilidad, muerto en la lucha. Los invasores presionaban en el distrito de Oca avanzando hacía el monasterio de San Millán. En 1065 todavía resiste la Bureba meridional. En 1057 Valpuesta es todavía parte del Reino, lo mismo que Término en 1054.
El rey castellano, hábil e inescrupuloso, dona a los monjes de San Millán las tierras situadas en Santa María de Rivarredonda con el fin de inducirlos a una defección y deserción separándose del Reino. Pancorbo se convierte en fortaleza fronteriza de retirada. Los castellanos poseen ya Belorado. Hacia 1062 debió de establecerse una paz de hechos consumados por la que los invasores se quedaban con esta región, entonces vasca de raza y de lengua. Historiador tan incondicional en cuestión pro-castellanista como Pérez de Urbel, no duda en hacer la afirmación de que el nuevo rey de Castilla, el primogénito de Fernando, don Sancho, tenía el ímpetu, la ambición y la codicia inmoderada de su abuelo.
Los tres Sanchos: Son el nuevo rey de Castilla, el de Navarra y el de Aragón, respectivamente, Sancho Fernández, Sancho Garcés y Sancho Ramírez. El nuevo rey castellano ha heredado esa ambición desmedida e inescrupulosa de su padre y abuelo que denuncia el historiador Pérez de Urbel. No se contenta ahora ya con la ocupación y conquista de la región burebana, si no que intenta tornar Pancorbo e incluso la otra región étnica y políticamente vasca, la Rioja. No se pierda de vista que el euskera se hablaba como lengua dominante y aún única en la mayor parte de la Rioja y la Bureba y a solamente una veintena de kilómetros de Burgos, ya en Urreizti (actual Urrez). Pocas semanas después de proclamado rey, el castellano viola también el testamento de Sancho el Mayor, invadiendo la Rioja. Cae asimismo Pancorbo defendido por Jimeno Garcés. El Cid se apodera de Pazuengos. La fortaleza vasca es mandada ahora por el alcaide castellano García Ordoñez.
En 1067 Sancho Fernández se halla ya en San Millán con sus hermanas Urraca y Elvira, puesto que hace una donación en la que reconoce textualmente: temiendo por la muchedumbre de mis crímenes, el juicio terrible de Dios, he determinado hacer en su honor un pequeño obsequios. No para ahí la cosa. Embriagado por la victoria, ahora le apetece conquistar Viana, casi en Pamplona. La derrota de Viana le sirve de freno, ya que encuentra a aragoneses y pamploneses coaligados. Con gran amargura debe de abandonar a la Rioja, pero consigue quedarse con la posesión de Pancorbo, Cerezo, Grañón y Pazuengos. Pérez de Urbel, con el desparpajo de un Goebbels, no se sonroja en escribir en pleno s. XX: :"Algo había conseguido". En lo sucesivo la Bureba corre la suerte castellana, mala suerte, ya que las furias fratricidas de este rey caen ahora sobre leoneses, gallegos y portugueses, con evidente desgracia del pueblo burebano, arrastrado a esas guerras.
Nuevo rey, vida vieja: Alfonso VI, el nuevo rey de Castilla, ha heredado la escuela política de su padre, abuelo y bisabuelo. En 1074 (junio) ya invade San Millán, donde aparece con la reina Inés, su escudero García Ordoñez y con el Cid, desposeído de su puesto en la Corte. El rey vasco don Sancho Garcés recupera el santuario y restablece las fronteras tradicionales.
Viendo el castellano lo difícil de la guerra, recurre a un medio indirecto. El 4 de junio de 1076 es asesinado el rey navarro por sus hermanos Ramón y Ermesenda, que al encontrar la repulsa pública se refugian en la corte de Alfonso VI, en Burgos. Aprovechando la confusión, castellanos y aragoneses se reparten el Reino en dos mitades, la occidental, desde Fuenterrabia a Mena, para el castellano, y la oriental, desde dicha plaza hasta Roncal, para el aragonés. La genial estructuración del reino vasco por Sancho el Mayor se viene abajo. Adelantándose casi en un milenio, este rey había creado un reino piloto con las tierras constituidas en una misma tradición y una misma lengua. Algo que podría calificarse de anticipo povidencial para tiempos futuros, pero que el citado Pérez de Urbel no duda en calificar de "casi diabólico".
Es una historia cruel y de maldad casi insuperable. Los segundones de aquel gran don Sancho el Mayor, en vez de consolidar aquella disposición de paz, además de recibir gratuitamente reinos y prebendas a las que no tenían derecho, se revuelven furiosos contra la casa paterna sin reparar en medios. Desde ese instante se instaura una tradición que ha de cristalizar en aquella concisa regla política de otro rey posterior: mafia, furto y trato. Trato, aquí es traición.
Recuperación de la Bureba: Con la entrada de Alfonso el Batallador en posesión de Castilla, vuelve la Bureba al Reino Vasco. Alfonso XII, a la muerte del Batallador en 34, la invade y ocupa. En 1160 don Sancho el Sabio (1150-1194) aprovecha las turbaciones de Castilla para recuperar la Bureba. Entró primero en Logroño, en tierras de Ocón, Ausejo, Entrena y pueblos circundantes. Finalmente entró en tierra burebana ocupando Briviesca y tierras lindantes con los montes de Oca. Tiene que devolverla a Castilla años más tarde para evitar la guerra. La pérdida se hace definitiva con la invasión del reino por Alfonso XIII, hacia el año 1200, ocupando no sólo las tierras del S. del Ebro, sino Alava, Guipúzcoa e intentando apoderarse de Lab. al otro lado del Bidasoa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay muchas imprecisiones.
De las mas grandes, decir que Flaviobriga era bilbao, pues era Castro.

Otra es decir que los autrigones hablaban euskera en una epoca tan tardia sin ninguna prueba. cuando se sabe bien que estaban muy romanizados.

Anónimo dijo...

para partirse de risa