martes, 18 de octubre de 2011

Conferencia de paz , la escenificación de una rendición

IPARLA

Esconder el boicot político de las instituciones extranjeras francesas y españolas, reducido a los estrechos límites de la espontaneidad de masas, es una necesidad absoluta para el régimen de ocupación. Necesita por eso los votos armados y desarmados, aunque algunos se contabilicen como inválidos o minusválidos.
Entre los gobiernos francés y español y los institucionalistas armados y desarmados el acuerdo es completo para ocultar y desvirtuar incluso las más políticamente significativas cifras de abstención, que ellos declaran irrelevantes en lo que llaman elecciones libres, democráticas y sin violencia. Cretinismo institucional e infantilismo armado no integran los términos de una alternativa política, son, por carencia constitutiva, la misma cosa, y llevan a los mismos resultados. 
La complementariedad funcional de moderados y radicales hace de ellos "rivales" ideales, cada grupo presentándose como remedio a la ineptitud del otro. Ambos producen y reproducen mutuamente. La frustración institucional lleva a los atentados. El fracaso de los atentados devuelve a la vía institucional. Recurrencia asimétrica y mal equilibrada, de evolución inevitable y fatal desenlace. 

El desequilibrio de este nuevo dualismo es tal que sólo puede subsistir mientras el régimen de ocupación necesite de él. Institucionalistas armados y desarmados han estado siempre cerrados a toda aportación propia del país que dicen representar, pero abiertos a toda infiltración o penetración ideológico-política de sus "aliados" de la nación dominante, cuyos servicios oficiales y oficiosos penetraron en sus organizaciones como el cuchillo en la mantequilla.
La pretendida oposición ideológica, a cargo de figurantes preseleccionados, complacientes, corrompidos o aterrorizados, resulta en el pensamiento único del Estado único, cuya propaganda repercute y conforta. La crítica y los debates ficticios que interpretan se reducen a decir lo que al poder establecido le conviene que digan para dar pie a sus propias ideas, que son las únicas toleradas y difundidas.

. Aparentemente, la burocracia indígena institucionalista, armada y desarmada, se ha tragado también deliberadamente, con delicia, entera, cruda y sin pelar, la ideología patata podrida de la "democracia no-violenta", y se la ha hecho tragar a buena parte del país. Revelar la realidad, la actualidad y las dimensiones de violencia y terrorismo establecido sería poner de manifiesto la inadidad de "la vía institucional y la lucha armada" para oponerse a la aplastante superioridad material de los monopolios de violencia y terrorismo de los Estados ocupantes. 

Ocultan por eso la existencia misma de las fuerzas armadas del fascismo y el imperialismo, que se vuelven invisibles o excepcionales también para ellos. Sólo así pueden engañar al pueblo y alimentar delirantes ilusiones sobre "la solución del conflicto por medios exclusivamente democráticos y pacíficos, dentro del más absoluto respeto a las instituciones, en ausencia de toda violencia, por la persuasión y el dialogo, la negociación y el acuerdo entre todos" etc. Sandeces reaccionarias pero funcionales de este calibre permiten apreciar los devastadores efectos de la represión de las ideas y del monopolio de la propaganda fascista e imperialista sobre las masas populares política e ideológicamente indefensas. 

Que todo sea producto de la estupidez, de la pura mentira deliberada o de la mala fe, el resultado es parecido. Los institucionalistas armados y desarmados llevan sesenta años repitiendo lo mismo y si queda y encuentran quien se lo trague todavía y el poder lo necesita, así continuarán todo el tiempo que puedan. Por ellos, sus prosélitos seguirán "esperando a las próximas elecciones" durante los quinientos por venir. Los pueblos débiles, poco o nada aptos para la política internacional, se pasan así la vida esperando algo que no llega nunca, porque nada, y menos la libertad, llega nunca por obra de vanas ilusiones que producen amargas desilusiones. 

Mientras moderados y radicales juegan a "democracias, elecciones, guerras, treguas unilaterales, negociaciones y mediaciones imaginarias", el buldózer nacionalista, fascista e imperialista, prosigue día a día su obra de demolición, el rodillo económico, racial, lingüístico y cultural de la apisonadora colonial avanza a paso de gigante hacia la completa destrucción del pueblo subyugado

. Los pueblos que pierden su libertad y agotan su fuerza vital en la sumisión no tienen sitio en la historia. Al imperialismo y el fascismo sólo se les combate con una oposición de nivel estratégico. Si no se puede o no se quiere alcanzarla, entonces no se les combate con nada.

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