sábado, 8 de octubre de 2011

El imperialismo ataca siempre a Nabarra

 Por Aitzol Altuna

"En pleno siglo XXI el imperialismo no se da por satisfecho y teme una
recuperación del idioma nacional nabarro, por lo que actúa
continuamente con saña contra su posible auge, a veces con disimulo
argumental y cuando no cabe, no duda en usar la fuerza bruta (mediante
sus jueces que se basan en su ejército como todo su Estado y no en el
pueblo –básico en una democracia-).

Así, estos intentos de hacer que el funcionariado y el clero en

tierras nabarras sean españoles y la punta de lanza de su lingüicidio,
no son cosa del pasado como se pueda suponer. Recientemente en
Osakidetza o sanidad pública de la Nabarra Occidental, se ha impuesto
por la minoría española desde su administración en Vitoria-Gasteiz
(seudo gobierno vasco), que los médicos no tengan que saber euskera
para ejercer, por ejemplo, en Lekeitio (100% euskaldun y que vive en
ese idioma), pues aducen los imperialistas dos cosas: que Lekeitio ya
es bilingüe, lo cual no es más que una “profecía autocumplida” pues es
la derivada de la etapa de colonización lingüística de la población
monolingüe durante las guerras de los siglos XIX-XX y varias
dictaduras (mi amama de Errigoiti murió monolingüe en 1989). El
segundo motivo aducido en esta ocasión, es que para ser médico no hace
falta saber euskera sino que lo importante son los conocimientos, lo
cual es estrictamente cierto, como es cierto que apenas hay que saber
castellano aunque se ejerza en España para atender bien a un paciente
(con el vocabulario básico que se aprende en un par de meses es
suficiente), por lo que, según ese argumento, podrían optar a la
oferta gente de otros países como marroquíes o chinos, por ejemplo, ya
que, según argumentan los imperialistas en este caso, lo importante es
su capacitación profesional, ¿o no?, por lo que los exámenes se
podrían hacer en inglés, el idioma internacional por antonomasia (casi
puedo ver las sonrisas del lector).

La cuestión queda totalmente clarificada ese mismo mes cuando el

imperialismo en otra parte de su “España invertebrada” ante una
situación similar, cambia de argumento y usa justo el contrario al
caso anterior, allí lo importante es ahora salvaguardar los derechos
de los hablantes del castellano pero también que el idioma del imperio
no pueda nunca ser remplazado por el idioma natural de Cataluña aunque
los catalanes así lo quisieran. Así, en la enseñanza en Cataluña, el
castellano debe de ser la lengua vehicular tanto como el idioma nativo
o catalán, es decir, el imperialismo cae sin sonrojo en una gran
contradicción: todos los jóvenes estudiantes saben catalán (ya no
pueden usar el argumento discriminatorio o que es difícil su
aprendizaje para el hijo del inmigrante español, ¡cómo si el
castellano fuera fácil para los demás!) y para enseñar matemáticas o
geografía el catalán sirve igual que el castellano (pese a quien le
pese es una realidad), pero, ¿lo importante no era la capacitación, es
decir, en este caso la calidad de la enseñanza y del profesorado?
¿Para qué exigir que los dos idiomas sean vehiculares? Aumenta el
costo, es un esfuerzo añadido para el alumno etc. etc...

Lo que a los catalanes y nabarros nos dicen los jueces españoles es lo

que de verdad subyace en todo este falso debate: en el imperio
castellano, su idioma es preponderante a todos los demás idiomas,
pero, ¿quién ha decidido que esto sea así? ¿Tienen derecho los
españoles a imponer a euskaldunes y catalanes (o gallegos) su idioma
por ser más o es simple fuerza bruta (imperialista)? O dicho de otra
forma, ¿hemos podido elegir alguna vez ser o no españoles, tal y como
ellos lo entienden (un idioma, una nación)? La respuesta para un
nabarro y un catalán es evidente: no, a unos por imposición
borbónica-centralista y a los otros por invasión primero e imposición
borbónica-centralista después.

En una España democrática -que no es el caso y es ya inviable-, si un

catalán o un nabarro quisiera ser atendido en uno de los idiomas
oficiales de su territorio por la administración pública, debería de
poder hacerlo, ello sólo es posible si en la administración pública y
en cada categoría profesional hay al menos tantos funcionarios que
conozcan ese idioma como población que demande la atención en el
mismo.

Pero es que este mes hay más casos flagrantes de imperialismo

lingüístico, en Olite se ha vivido el antepenúltimo episodio, los
concejales de dos partidos políticos continuadores del partido único
franquista (y no es una opinión pues en la misma sesión sus concejales
se negaban a condenar el franquismo con sus 200.000 asesinatos, la
existencia de esclavos durante el mismo o su intento de etnocidio y
lingüicido entre otras muchas razones para ello), el PP y UPN, han
decido eliminar el nombre baskón o nabarro de Herriberri y dejar sólo
el latino de Olite, lo cual es tremendamente significativo, pues
Olite, “Oligitum”, es el nombre que los visigodos (Suintila 621-631 )
dieron a la población amurallada que obligaron a construir a los
propios nativos baskones en régimen de esclavitud tras derrotarlos y
masacrarlos para poder así controlarlos, y que los reyes nabarros
lograron liberar siglos después, por lo que le dieron el nombre de
“Herriberri” o “Tierras nuevas”, tierras libres del imperialismo
visigodo y después musulmán pero que hoy por hoy no lo son del
imperialismo español.

F. Krutwig “La Cuestión Vasca” (1966): “Los hijos de las naciones

opresoras tienen la maldita costumbre de condenar las justas
reclamaciones de los pueblos oprimidos. Para ellos la única nación que
tiene derechos dignos de ser respetados es la nación grande, la nación
opresora”.

NABARRA ESTATU MOGIMENDUA

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