viernes, 17 de febrero de 2012

La estrategia del pueblo Nabarro.


Iñigo Domaika

Hace una semana, en rueda de prensa realizada por la Red INDEPENDENTISTAK anunciando el próximo Aberri Eguna aranista, a celebrar en Iruña, exigía a los agentes políticos y sindicales “que dediquen un tiempo a pensar en clave de estrategia y de futuro, levantando la cabeza de su trabajo a corto plazo”.

Con este comentario, dejan bien a las claras, que los partidos políticos y los sindicatos abertzales, CARECEN DE ESTRATEGIA para lograr la soberanía, algo que venimos reflejando desde hace años en estos micrófonos de Hordago Nabarra. Pero esta vez no lo decimos nosotros, ni nadie del movimiento soberanista nafartzale, sino que viene desde personas afines a los partidos políticos abertzales.

Por contra, en un comunicado de Algortako Ezker Abertzalea, se afirma que la línea política a seguir en este 2012 es la que viene marcada en el documento Zutik Euskal Herria, en el cual, recordamos:- proponen la consecución de un “marco” y “proceso” democráticos en una situación de carencia absoluta de democracia por no disponer de la soberanía y estado propio necesarios para ello.

- consideran la situación de ocupación como un simple déficit democrático.

- legitima los sistemas ocupantes español y francés mediante la práctica política diaria, que acepta su legalidad y la participación en su sistema electoral.

- renuncia a la reactivación de instituciones propias, engañando al pueblo con Udalbiltzas, Lizarras, Planes Ibarretxe, treguas pactistas, etc., para, a renglón seguido, perpetuarse en el sistema colonial, cueste lo que cueste.

- esta estrategia se basa, como lo ha hecho hasta el presente, en la lucha institucional planteada en unas instituciones que emanan de una Constitución que persigue la desaparición de este pueblo.

Aquí quiero proponer unas pautas estratégicas a seguir, desde mi punto de vista;

Navarra no puede condicionar su derecho inalienable a recuperar la soberanía a que alguien le reconozca su derecho de autodeterminación.
No se puede esperar a que el Estado expansionista reconozca no solo su culpabilidad, sino su condición de ocupante. La soberanía, el derecho de autodeterminación, no puede ser regateada ni negociada con el Estado ocupante, sino ejercida y recuperada motu proprio: auto- institucionalización del poder político.

En definitiva, es imprescindible la creación de un liderazgo que acumule toda la fuerza de este pueblo, y la utilice adecuadamente para la consecución del objetivo principal, es decir, la recuperación del Estado propio.