jueves, 28 de febrero de 2013

La ikurriña otro simbolo asimilado.



Para que un pueblo avance, imprescindiblemente debe usar la autocrítica como elemento que suponga no cometer los errores del pasado. Sin ella se cae una y otra vez en los  mismos errores y se crea un circulo vicioso del cual eres incapaz de salir.

Un ejemplo claro de este tema es la Ikurriña y los homenajes que se están celebrando por todo el país, a saber de que país están hablando, como desagravio ante la imposición de la bandera española en todos los edificios públicos.
Un símbolo que para nuestra desgracia, ha sido totalmente asimilado por el enemigo y por ello utilizado, no como símbolo nacional sino como símbolo regional o autonómico  concepto que es más moderno.

La sangre que se derramó por esta bandera, con el paso del tiempo ha demostrado irrefutablemente, que no sirvió para nada, puesto que esa bandera no nos ha traído la libertad sino todo lo contrario, más sumisión y otra victoria del ocupante.
Los españoles mandan colocar la bandera española, por que este es su territorio, conquistado con las armas y controlado por las armas y los partidos autóctonos.
De nada sirve homenajear a la ikurriña y al día siguiente jurar  en Gernika ante el pueblo que dicen defender, respeto y sumisión a las leyes española, su constitución y su corona. Desprecio al hablar de nuestro Rey de Navarra, pero sumisión ante el Rey de España.

Ese doble juego al que nos tiene acostumbrados el PNV ahora está siendo también jugado por la llamada izquierda abertzale, que dice luchar contra los símbolos españoles pero que es capaz de colocar  en el Ayuntamiento de Donosti una bandera republicana española, con toda normalidad. Parece ser que la bandera republicana no es española es de un país amigo, que nadie conoce.

La ikurriña ha dejado de ser el símbolo de la independencia de este país para pasar a ser un símbolo de dependencia, por lo tanto por muchos homenajes que hagamos y en estos 35 años  los hemos visto de todos los colores, nunca conseguiremos echar a la rojigualda y a la rojigualdamorada de nuestros territorios. Estos homenajes por muy sentimentales que los vivamos son eso, sentimientos que apaciguan y mantienen nuestra rebeldía contra lo español, pero que no consiguen el objetivo de la liberación.

Dejémonos de banderitas, homenajes y folclores y realicemos la autocrítica para posteriormente, centrar todas, todas nuestras luchas sectoriales y temáticas en un solo objetivo, nuestro estado y esto se hace al construir nuestras  propias instituciones, realizando nuestro censo propio, convocando la Asamblea Nacional y eligiendo a un gobierno que solo luche por un objetivo, declarar la independencia de Navarra. 
Esto es política, esto es la estrategia y con estas herramientas se consigue, señoras y señores, lo único que te da la independencia, el poder, si el poder, para ser nosotros y no ellos, los que gobernemos nuestros territorios y consigamos entones con este poder, colocar nuestros símbolos nacionales por los balcones de toda nuestra geografía y hoy por hoy el único símbolo que puede igualarse a la bandera Monárquica española con el mismo rango internacional, es nuestra bandera del Estado de Navarra, estado conquistado pero estado.
 Un rey siempre es igual a otro rey,  Un estado puede negar a un pueblo pero jamas, aunque no lo reconozca,  podrá negar a otro estado.  Esta es  el  arma politica de Navarra,          el Estado Navarro