jueves, 16 de enero de 2014

Manifestación de Bilbao, Victoria electoral.

Pueblo variopinto donde los haya es el nuestro. Contradictorio, desilusionado, desnortado, confundido, desideologizado, alienado, en definitiva todos los síntomas políticos de lo que representa, un pueblo ocupado y colonizado.

Un pueblo utilizado durante siglos por sus presuntos libertadores. Engañado por los que le prometían la libertad, metiendo a generaciones de jóvenes en luchas infraestratégicas que les acarreaban incluso hasta la muerte. Ideales y eslogan que obligaban a elegir luchas que siempre nacían perdidas.

Este repetir incesante de errores, se han desarrollado a lo largo de nuestra historia llegando hasta el día de hoy. El Sábado sin ir más lejos se vio perfectamente como el pueblo pide una cosa y los partidos buscan y consiguen la otra.

Una multitudinaria manifestación en teoría a favor de los presos, se convirtió en un mercadeo puro y duro entre ambiciones partidistas contra deseos populares. Miles de voluntades unidas para beneficiar los intereses de partidos, contra los deseos emancipadores que exige el pueblo.

Los mismos que convocaron la manifestación, en las últimas horas, ha atacado a los participantes en su manifestación por proferir gritos de Amnistía y libertad. Los participantes han vuelto a ser engañados, ya que esa Amnistía nunca llegará, puesto que los partidos convocantes, ya se han encargado de diluir el colectivo de presos y llevarles a la individualidad con el consiguiente desamparo que ello representa.

Los mismos que convocaron, se encargan en los medios de comunicación de dejar bien a las claras, que los vascos nos vamos a portar bien y vamos a acatar la legislación y las leyes españolas y no volveremos a buscar frentes que dividan a esta sociedad. Española por supuesto.

Todos los conceptos esgrimidos después de la manifestación por parte de los partidos abertzales, han sido conceptos de rendición y sumisión, de lealtad al estado y de reconocimiento de la autoridad que representa.

En Bilbao, triunfo como siempre lo hace, el Estado Español, que pese a todas las criticas furibundas que lanzan contra los nacionalistas vascos, la jugada les ha salido redonda, puesto que se ratifica con la asistencia masiva de ciudadanos, los pasos dados por la izquierda abertzale y el partido nacionalista vasco, de renunciar al enfrentamiento y la consecución de la independencia.

Los partidos vascos han vuelto a utilizar las voluntades y esa capacidad de movilización que este pueblo demuestra, para su propio beneficio, importándoles un bledo, las palabras Amnistía e independencia que era el sentimiento mayoritario de los que allí se manifestaron.
Esta es la voz de la independencia de Navarra contra la dependencia de Euskadi, esto es Hordago Nabarra.