jueves, 9 de enero de 2014

Otro año para decidir que no decidiremos nada.

Otra hoja de calendario ha caído y hemos entrado en un nuevo año 2014.
Un año que se presupone muy interesante a la hora de comprobar, la eficacia que tanto Escocia como Cataluña han de desarrollar si pretenden conseguir sus respectivas independencias.
Consigan o no la libertad en lo que respecta a nosotros, si habrán conseguido dejar con el culo al aire a nuestros representantes políticos, puesto que mientras estos pueblos han encarado un camino claro hacia el concepto político que significa la independencia, aquí volvemos a elegir de nuevo el camino erróneo de reformar un estatuto que hace años sabemos que nació muerto.

Nuestros falsos libertadores nos proponen reformar un estatuto y nos confunden utilizando el concepto de nuevo estatus. Todo lo que sea necesario para no utilizar la palabra independencia, puesto que ciertamente no quieren conseguirla.

El plan Ibarretxe y la Reforma del cepillado Estatuto Catalán ya demostraron, que con España no es posible alcanzar ninguna cuota de poder, y trabajar para que los partidos favorables a la ocupación lleguen a algún tipo de consenso, es ocultar que la renuncia a la independencia es la consecuencia y la decisión final que conlleva ese nuevo estatus, que no es de relación con España sino de dependencia con España.

Este país tan presuntamente serio y tan realmente folclórico, ha vivido durante años engañado en un concepto independentista que ni los mismos que lo proponían se lo creían. Un concepto que ningún agente político ha desarrollado y mostrado como viable.
Este país ocupado militarmente y culturalmente se equivoca día tras día en el diagnostico de su realidad, reconociendo con cada vez más claridad su inferioridad y su sumisión ante las potencias ocupantes.

Las propuestas y las estrategias de los últimos 35 años así lo han demostrado y es basándonos en esa experiencia, cuando los que ya vivimos esa falsa transición española, denunciamos que de nuevo se está preparando otro pucherazo para este pueblo.
Los partidos llamados nacionalistas y abertzales se está quitando la careta y demostrando cuales son sus particulares aspiraciones partidistas de país.

La renuncia a la independencia de esa Euskal Herria está cada vez más clara y avisamos a todos los que apoyan a estas opciones, para que no caigan en la deriva que los partidos colaboracionistas nos proponen, puesto que correremos el riesgo de traicionar , lo que durante años hemos defendido y pasar de ser gudaris del Cinturón de Hierro a ser oficinistas de consejería.

Esta es la voz de la independencia de Navarra contra la dependencia de Euskadi, esto es Hordago Nabarra.