lunes, 17 de febrero de 2014

La Poltica no es bondad ni compresión.

Desde estas humildes ondas soberanistas intentamos miércoles a miércoles darte otra visión de la realidad política que interesadamente se nos ofrece. Que nuestros razonamientos aunque puedan parecerte descabellados, están basados en el análisis de los sucedido en nuestro país, Navarra, durante los últimos siglos, y dando con la claves de, que es lo que hemos hecho mal y por lo tanto, que es lo que no debemos volver a repetir.

El balance de resultados de las luchas emprendidas por la liberación solo en los últimos 50 años, nos da perdidas, sin ninguna victoria que haya sido capaz de doblegar y expulsar al ocupante.
Hemos de ser fríos y reconocer, pese a la carga sentimental que ha tenido esta lucha, que estamos más lejos de la independencia que nunca. El tono empleado por nuestros cargos políticos, rehuye el enfrentamiento verbal contra los colonizadores, empleando al contrario, frases de colaboración, docilidad y entregismo.

Cuando escuchamos a representantes políticos presuntamente vascos decir, que España tiene miedo al enfrentamiento de las ideas y poderlas plantear en libertad, nos desmoralizamos al ver el tono rebajado que se esta pagando como importe de la factura de la legalización y al comprobar que ese peaje, aleja los planteamientos de la política pura y dura para seguir dentro de la lógica del ocupante, creyendo que el Gato enemigo vestido de demócrata puede se benévolo y amigable con el ratón que se quiere comer.

El error histórico y repetido en las Carlistadas, en las Repúblicas, en las democracias españolas de intentar cambiar y convencer al estado español para que nos otorgue derechos, de nuevo tras la desaparición de ETA se vuelve a repetir. Democratizar España o que venga la III República española a ver si nos salva, es incauto, pueril y la demostración palpable de que cada vez este pueblo esta más colonizado.

Sabemos que los conceptos que lleva acuñada la recuperación del estado de Navarra, duelen a muchos de los que nos escuchan y conocen, pero en política las cosas son tan duras como en la vida y en una estrategia de liberación de un pueblo, no caben los buenismos loyolistas, caritativos y compresivos y menos con un enemigo que lleva 8 siglos ocupando nuestro estado y cuyo objetivo es hacernos desaparecer como pueblo.

Intentar dialogar, normalizar, democratizar un estado que nos ocupa y niega nuestra cultura y existencia como pueblo, es demostrar el grado de asimilación que el enemigo va consiguiendo.
La política es fuerza, violencia, es vencer al enemigo, es expulsarlo de nuestro país, es hacer ingobernables nuestros territorios por parte de los estado ocupantes, es derrocar los gobiernos autonómicos, es la insurrección, es en definitiva, que el pueblo navarro como único sujeto político, decida dar el paso hacia la desobediencia, hacia el enfrentamiento, hacia la recuperación de su independencia y salga en masa a la calle con una sola dirección, concentrado toda la fuerza y la energía en un solo objetivo, conseguir el Poder, concepto supremo que una vez logrado, te abre de par en par todas las puertas para conseguir los derechos, sin poder no hay derechos. Esto es hordago nabarra.