sábado, 8 de febrero de 2014

"Munich... el acuerdo de Gernika...Zutik Euskal Herria, nuevo estatus.... el proceso: La estrategia de la sumisión."

Aritz URTUBI MATALAZ
Orreaga-ko kidea.
En política, cuando dos bandos están enfrentados, en nuestro caso tres, al carecer uno de ellos de una estrategia propia, ello le lleva necesariamente a ser parte integrante de la estrategia de sus enemigos que adopta como suya. Que sea de manera consciente o no, políticamente, los resultados son los mismos.

Dos de las grandes corrientes del país, PNV y la autodenominada "izquierda abertzale", han acabado siendo las correas de transmisión del buen funcionamiento del régimen colonial impuesto por la fuerza de las armas, en un proceso de siglos de actividad delictiva por parte de las dos potencias ocupantes. Me refiero evidentemente a las decisiones adoptadas por los aparatos dirigentes y sus comisarios "políticos" de estas dos corrientes para desazón y desorientación de sus bases.

Me centraré en dos temas que van a copar las portadas de todos los medios de manipulación informativa controlados por el imperialismo y sus sucursales locales, para regocijo de ambos. "El Derecho a Decidir" y las próximas "elecciones" extranjeras que en el mes de Mayo los dos Estados imperialistas van a organizar en los territorios de nuestro Estado ocupado.

El derecho a decidir es la desubstancialización del derecho de autodeterminación.
Los que plantean el derecho a decidir lo plantean como un derecho que de por sí corresponde al pueblo vasco; hasta ahí nada que objetar. Donde esta la trampa? Que obvian, de manera interesada en que esta basado el derecho. El derecho esta basado en la fuerza; no está sujeto a deseos sino supeditado al poder de que uno disponga. Los que plantean el derecho a decidir son conscientes, de que este pueblo no tiene el suficiente poder para implantar ningún derecho. No se entiende, por lo tanto, otra táctica que no sea la de tener el permiso previo de quién realmente detenta el poder absoluto: Francia y España en este caso. Esto lo camuflan, anunciándonos que será el pueblo vasco el sujeto de decisión, cuando saben que no existen, por ahora, condiciones de fuerza suficientes para doblegar la voluntad del enemigo y que necesitarán la previa aprobación de los Estados que tienen el nuestro ocupado. Esto, evidentemente, jamás ocurrirá. Si no, ¿ para que invadieron nuestro Estado, masacrando a decenas de miles de ciudadanos nuestros y expoliando durante siglos nuestras riquezas de todo orden?
Ese "proceso", como el propio derecho a decidir o el famoso plan llevado a las cortes del imperio por un autodenominado "lehendakari", no llevan a ninguna parte que no sea a España o a Francia. 
No se trata de tener derecho a decidir, se trata de tener poder de decisión. Para ello te auto-determinas, la decisión esta tomada. La auto-determinación es el primer derecho de un pueblo, que antecede al resto y del cual emanan todos los demás. Para que la autodeterminación sea un derecho real el pueblo debe actuar en función de la recuperación de ese poder, que debe caer en sus manos. Es entonces cuando ese pueblo se auto-institucionaliza. 
El derecho a decidir planteado como está planteado es dejar de ser pueblo vasco para pasar a ser pueblo francés-español, y "quizás" poder a volver ser pueblo vasco. Es una aberración. Lo que se plantea es si quieres ser independiente o no. Eso no se decide, nadie puede decidir eso nunca. Es plantear sí existimos o no. Nadie tiene derecho a decidir sobre la existencia de un pueblo. 
Existimos como pueblo porque aspiramos y luchamos por la independencia; de lo contrario no existiría pueblo vasco. Nadie puede cuestionar nuestra existencia. 

La falta de poder propio nos llevará a ver cómo son los Estados ocupantes los que van a instalar sus urnas francesas y españolas en nuestro territorios cuando ellos lo decreten, en las condiciones que establezcan y con sus fuerzas armadas vigilando "el proceso".
Las dos corrientes antes señaladas colaborarán hasta la extenuación para que todo "salga bien". La buena marcha del régimen colonial saldrá fortalecido una vez más.
¿Como es posible que gente abertzale caiga todavía en esa trampa mortífera? La explicación la encontramos en que cuantos más votos "abertzales" consigamos, más poder acumulamos. Craso error. Es no saber caracterizar al poder. El poder, y menos en una situación de ocupación y colonización, no se consigue con votos. Es el poder, el que convoca las elecciones, es decir España y Francia. Las convoca precisamente para eso, para mantener su poder. Mantener aquí su poder significa mantener nuestro Estado bajo sus botas, mantenerlo secuestrado y ocupado. Para ello necesitan un proceso "democrático".
 Sólo lo pueden conseguir con la mayor participación de los independentistas del país - ya que los colonos están para eso -, y así poder disfrazar ante el mundo entero la ocupación a la que somos sometidos.
Si el PNV y la autodenominada "izquierda abertzale" consiguiesen un millón y medio de votos, no ocurriría absolutamente nada. Sería una victoria de la "democracia", porque para el imperialismo siempre serás demócrata mientras seas sumiso y obediente a los dictados que emanen de él. Esos votos serán contabilizados como lo que son, franceses y españoles. Los imperialistas saben perfectamente, que quienes están al mando de estas dos corrientes son dirigentes sumisos, acomplejados, formateados y obedientes; que jamás se atreverán a desafiarles con hechos.
 Hablando con las bases de esas dos corrientes, les he preguntado en más de una ocasión si no sería acumular poder el hecho de que, por ejemplo Udalbiltza, a la que llaman "la primera institución nacional", hiciese un llamamiento a la población a no participar en las elecciones extranjeras - y por lo tanto ilegales -, y convocasen para tal día las primeras elecciones libres del país. La respuesta es siempre la misma: ¡no se puede!
 Efectivamente, aparece la palabra "puede", de poder. Con millón y medio de votos tampoco se podría; el poder está en manos de quién está, y la propia Udalbiltza emana de esas elecciones ilegales y extranjeras, con cargos, a todos los efectos, franceses y españoles.
 Es un quiero y no puedo para sus propias bases.
 Es por ello que: " un sólo voto más es una bala más en el arsenal totalitario del imperialismo, un voto menos es un acto de resistencia que el imperialismo nunca podrá recuperar." Esta última frase es recogida de la publicación política IPARLA y da, realmente, mucho que pensar.
No acudir a las urnas que coloque el poder ocupante es el primer deber de cualquier independentista para deslegitimar con esa acción el poder ocupante y sus cómplices. No lo considero abstención, ya que no respondo al llamamiento de los Estados ocupantes bajo ningún concepto, ni con voto nulo, ni blanco ni con abstención. Simple y llanamente es un acto de resistencia. Abstenerse es por definición privarse de una cosa; no participar en algo a que se tiene derecho, especialmente en una votación. En el caso que nos ocupa ese derecho corresponde única y exclusivamente a franceses y españoles. No somos abstencionistas, somos insurgentes al poder establecido; no queremos cambiar el poder, lo queremos sustituir por el nuestro.
Las mismas bases de estas dos corrientes, que en la práctica se presentan como partidos políticos, son las que tienen que retirar su apoyo a dichos partidos y dar así de lleno en la línea de flotación del imperialismo. Los partidos políticos, que además van con siglas vascas y se auto-proclaman abertzales son todos, sin excepción alguna, un auténtico estorbo en el camino de la independencia.

¿Por donde debería entonces discurrir el camino a recorrer? Lo primero será dejar de hacer lo que no nos conviene. Cuando sepamos qué es lo que no nos conviene y por qué, empezaremos a discernir lo que nos conviene hacer. Es preciso reorganizar la resistencia activa a la ocupación, hoy totalmente desaparecida. Si bien en el aspecto político (leyes, administración, poder coercitivo...) y en el económico nos encontramos en condiciones de inferioridad frente a nuestros enemigos, es imperdonable que estemos también en inferioridad en el aspecto ideológico. Esa batalla la tenemos que librar, y tenemos todos los visos de salir vencedores en ese faceta. Si la batalla ideológica recae en el campo de los ocupados, los dos restantes poderes no tardarán mucho en llegar.
Para ello es imprescindible ponernos de acuerdo en el hilo estratégico. Analizar, desbrozar, aportar y acordar entre todos los que nos sentimos ocupados una estrategia que nos conduzca al objetivo. La tarea no es sencilla teniendo en cuenta los siglos de ocupación y el proceso de colonización al que hemos sido sometidos.
Es, sin embargo, imprescindible. No habrá nunca unidad si ésta no está encuadrada dentro de una estrategia política. Sin estrategia política no puede haber unidad, ni falta que hace.
La acumulación de fuerzas vendrá precisamente del desarrollo de una estrategia política que tenga una raíz clara, concisa e inquebrantable. 
En mi opinión es un gobierno provisional quien debe conducir la resistencia. Es lo que le corresponde a un Estado ocupado. Un Estado ocupado es un problema internacional; siempre lo ha sido. Ese gobierno debe ser considerado por el pueblo vasco como propio, y sus orientaciones seguidas y puestas en práctica por la población.
Su cometido inmediato debe ser acertar en convertir en ingobernables nuestros territorios para los que actualmente gobiernan, utilizando todos los medios de ingobernabilidad a su alcance. El que consiga convertir en ingobernables nuestros territorios, gobernará. Los espacios que se vayan recuperando en todos los campos hay que conservarlos, y no entregar nunca la posición adquirida, condición previa para seguir arrebatando al enemigo más cuotas de poder y de territorio. 
El gobierno provisional conduce la resistencia, el pueblo desarrolla la estrategia y está al mando del proceso: la estrategia propia.

Existen en este país dos concepciones a la hora de entender cómo conseguir la libertad: los que apuestan por crear un Estado con la ayuda de Francia y España, a quienes imploran continuamente para que se impliquen, y participan de sus instituciones siendo parte y arte de las mismas, y los que apostamos por recuperar nuestro Estado, el Estado europeo de Nabarra, contra España y Francia, sustituyendo sus instituciones por la nuestras con la fuerza de nuestro pueblo.
La primera de las opciones lleva más de un siglo cosechando fracasos estrepitosos, uno detrás de otro, con el caudal de sufrimiento indescriptible que ha supuesto para nuestro pueblo para tan poco resultado.
La segunda opción es la más difícil; es, sin embargo, la que asegurará a las generaciones venideras el no tener que pasar por el calvario que hemos pasado las anteriores. Nos jugamos la libertad para los que vienen y también para los que somos y estamos. La queremos saborear, nos tenemos que auto-determinar.

Pro Libertate Patria Gens Libera State.